Mendiga de día y hechicera de noche. La protagonista de este expediente usaba la sangre, la grasa abdominal y el polvo de los huesos de los niños a los que mataba para fabricar ungüentos y pócimas que luego vendía a enfermos adinerados, desesperados por sanar enfermedades mortales como la tuberculosis. Cuando los agentes detuvieron a Enriqueta Martí Ripollés a principios de 1912, quedaron horrorizados al descubrir, oculto en las paredes,  ropa infantil, calaveras de niños y frascos con sangre y grasa en conserva. Era el siniestro laboratorio de la curandera.

Sobre el autor

Francisco Segarra (Barcelona en 1958), se limita a poner negro sobre blanco las historias reales que le cuenta el agente jubilado Marco Liotto, del servicio especial italiano (NOCS); las que le contaba el coronel de boinas verdes del Ejército de los EE.UU, Claude Haribey; las de su abuelo, el brigada Martorell, de la brigadilla de la Guardia Civil; y las de su padre, agente de la unidad de investigación de FET.  Está especializado en el “thriller” policíaco, político y religioso. Ha publicado: La Ambulancia (2004); Via Muerta (2010); El hombre que mató a Jesús, (2012); El libro rojo de Intereconomía (2012); La columna del Coronel Pakez (2016).